Supongo que hasta que uno pone pie en el nuevo país no se empieza a entender lo que se ha logrado y los retos y responsabilidades que estar ahí conlleva. No se es inmigrante hasta que uno no extraña lo que dejó y disfruta lo que antes no tenía. Pero la idea de ser inmigrante surge desde que uno encuentra más peros que ventajas en donde uno vive. Se puede tratar de ser lo más objetivo posible pero todo se ve más bonito desde lejos. Se piensa que todo lo que está mal AQUÍ no lo estará ALLÁ. Si bien esto nunca será cierto, quien desea emigrar lo hace con la idea de estar mejor ALLÁ que AQUÍ.
Mi ALLÁ es Québec y mi AQUÍ es México, concretamente el DF. Este es el blog que hablará del camino a esa meta, si es que todos los factores lo permiten.
¡Gracias por leer!
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